Para todos aquellos repúblicos que difunden con empeño la República Constitucional.
La teoría de la libertad constituyente propone lo siguiente:
Todos los partidos políticos y sindicatos deberán financiarse por sus afiliados y NUNCA por el Estado. Los políticos o representantes serán elegidos desde distritos o mónadas, las candidaturas serán unipersonales, bajo mandato imperativo, pudiendo ser revocados por sus electores en cualquier momento, (que son quienes le pagan) sustituyéndose por otro representante elegido a tal efecto como reserva.
El sistema actual de listas proporcionales supone un fraude a la sociedad civil. Los diputados aprietabotones sólo pueden representar a quien los ha elegido, es decir, quien ha elaborado la lista y deben por tanto sumisión al jefe de partido y no al ciudadano.
El presidente de la República sería elegido directamente por los ciudadanos por mayoría absoluta, a doble vuelta si fuera necesario. Desaparece el Ministerio de Justicia. La elección del Presidente del Consejo de Justicia se hará por mayoría absoluta de los electores integrados en el mundo judicial (Jueces, abogados, fiscales, Procuradores… y personal dedicado a la Administración de Justicia). Adios a la servidumbre voluntaria del mundo judicial. Así configuramos la independencia del poder judicial y la separación de poderes: Judicial, legislativo y ejecutivo.
Se puede sostener que la democracia se define mejor por el poder del pueblo para deponer a sus representantes y gobierno que por el poder de elegirlos.
Se necesita pues, un referéndum constituyente que sea electivo y no plebiscitario (si/no) para elegir la forma de Estado.